Pérez_Díaz, V. La esfera pública y la sociedad civil Madrid. Taurus, 1997
Cap1: La sociedad civil como posibilidad
El concepto de sociedad civil tiene su origen en los ilustrados escoceses del siglo XVIII (A.Smith o David Hume). El autor plantea su teoría como un tipo ideal que explica bajo qué supuestos y condiciones es posible que surja y que tiene en cuenta la experiencia de los últimos tres siglos en los países anglosajones con gobiernos limitados y representativos, estado de derecho, mercados, pluralismo social y una esfera de libre debate público. Son sociedades que han enfrentado con relativo éxito retos importantes, como "canalizar y desviar hacia usos constructivos las aguas turbias del nacionalismo, y de garantizar la convivencia de etnias diferentes, facilitando así la transición de una sociedad uninacional hacia sociedades plurales. También, con frecuencia, han detenido el impulso expansivo de sus aparatos estatales, y han puesto ciertos límites a los afanes predatorios de varias de sus asociaciones" (16). El origen de las sociedades civiles sólo a podido emerger como consecuencia de un posicionamiento de segmentos cruciales de la sociedad a favor (o en contra) de determinadas instituciones.
Pérez-Díaz define a continuación el tipo ideal: La sociedad civil se caracteriza como un conjunto de instituciones: "un gobierno limitado y responsable, que opera bajo el imperio de la ley; una economía de mercado, un tejido asociativo plural; y una esfera pública (o de libre debate público). Al mismo tiempo, ese entramado institucional necesita un soporte comunitario determinado (¿nación?) que, a su vez, opera en un contexto (internacional) más amplio" (18). Estamos, pues, no ante un ente separado, sino ante un conjunto de instituciones que deben coexistir y donde perviven los dos tipos de asociación que define Oaskeshott, pero que no son otra cosa que un reflejo de la división entre sociedad y organización de Hayek. En este caso las denomina Asociación civil (formalista, marcado los límites y las reglas que se deben respetar para que cada cual busque sus fines) y Asociación como empresa (que marca sus propios fines, a los cuales se deben supeditar sus miembros). Esto sirve para (re)plantear la máxima kantiana, el ser como fin o como medio. Efectivamente, todos los seres son fines y medios, fines cuando se relacionan e interaccionen en la "asociación civil" y medios cuando se relacionan en la "asociación como empresa". Lo importante es que la necesidad (empresa/medio) deje espacio a la libertad (sociedad/fin). En este planteamiento es importante que los sacrificios que todo individuo debe hacer con la misión de lograr ciertos objetivos colectivos se mantengan siempre en ciertos límites: "no hay razón para que el estado sea mínimo, pero los objetivos y el alcance de sus operaciones deben estar regulados por la idea de que la función fundamental de la autoridad es garantizar el entramado institucional de la sociedad civil" (19). Junto a ese entramado institucional también son importantes ciertos sentimientos o disposiciones morales que favorecen una sociedad civil: son los sentimiento de persecución de interés o de felicidad individual que siempre suelen estar ligados a otros altruistas (no sólo de interés propio): bienestar de la familia, nación y los sentimientos de benevolencia implícitos en las conductas de respeto a la ley y reciprocidad mutua. Los dos primeros (familias y naciones) son reminiscencias de las comunidades cerradas (asociaciones empresa=tribu), y la tercera son propiedades de sociedades abiertas, basadas en relaciones abstractas que han generado los mercados, que son los que han generado más libertad.
Las sociedades civiles son realidades históricas contingentes que avanzan y retroceden, así la Europa del siglo XIX vio como el empeño liberal se frustró en la 1 Guerra Mundial mientras se reforzaban los componentes de asociación como empresa: nacionalismo, socialismo, etc. Que culminarían con el triunfo del fascismo y del comunismo. Una de las explicaciones más interesantes es cómo la sociedad liberal del XIX fracasó a favor de las concepciones más cerradas. La explicación, quizás es más ideológica que económica: a las gentes le llegaban ideologías que les prometían la felicidad en la tierra, de manera que el liberalismo era simplemente un paso intermedio, un limbo, destinado a desaparecer a favor de la felicidad humana, es decir, una etapa en un camino quasireligiosos encabezado por la ciencia. Aquí, quizás es acertada la crítica de José de Maestre. En la actualidad otros son los riesgos de regresiones "in-civiles": elites mediáticas instaladas en el malestar, cuya crítica a la realidad no le hace valorar lo de bueno que tienen las sociedades civiles (reflexión sobre la televisión basura; es decir coartar la libertad porque lo que vemos no nos gusta), la degradación de ciertas instituciones, terrorismos, conflictos migratorios, etc.; problemas que pueden reducirse a dos fenómenos interrelacionados: la pluralidad social interna y la diversidad de los autores a nivel mundial (globalización) que introduce unos cambios profundos en las sociedades sin que existan elementos de estabilidad: "las naciones parecen encerradas en un dilema: o bien tratan de reforzar sus lazos con la comunidad internacional, y en ese caso parecen perder el control sobre su destino; o bien intentan conservar ese control, y en este caso se adentran por una senda de proteccionismo y de mercantilismo plagada de riesgos y peligros aún mayores" (27). Esta situación lleva a un cierto crecimiento del nacionalismo ante el cual el autor plantea seis mecanismos institucionales para limar sus asperezas:
- Promover los acuerdos procedimentales a la hora de dirimir disputas.
- Insistir en la posibilidad de convivir diversas naciones en un estado.
- Garantizar los derechos de las minorías.
- Hacer hincapié en que todos los seres tenemos dos o más identidades colectivas.
- Ver los elementos compatibles de las distintas visiones culturales.
- Vincular los sentimientos de amor a la patria con el sentido de responsabilidad por los hechos de barbarie que esa patria haya podido llevar a cabo en el pasado.
A partir de este planteamiento el autor hace un repaso por las diferentes tradiciones de la sociedad civil. Así, los liberales clásicos del siglo XVIII planteaban gobiernos limitados, libertades políticas, mercados libres y asociaciones voluntarias como esencia de una sociedad civil. En ese planteamiento no había una contradicción fundamental entre la vida pública y la privada (una debía practicarse por la otra, precisamente). Esa sociedad era histórica y contingente, como demuestra la realidad británica frente a otras realidades como la española, caracterizada por el absolutismo político, la uniformidad religiosa y la economía regulada. Ahora bien, el modelo británico no era fruto de una acción deliberada de los hombres, sino una feliz combinación de instituciones y disposiciones culturales que lo hicieron posible. Es importante resaltar que esos sentimientos, esas disposiciones culturales que se pueden englobar en el concepto de civismo, fueron vitales para estos autores, es decir, no se trataba sólo de individuos egoístas, sino conscientes de la importancia del compromiso cívico. La sociedad civil ¿es una esfera o una interacción?.
La visión contraria es la de los pensadores estatistas como Hegel. Frente al individuo concienciado plantean el sujeto (colectivo) histórico que actúan según fuerzas cuasi deterministas autónomas a la voluntad de los hombres. Su referente era el estado prusiano, dominado por un estado burocrático, y ese era su modelo social. La sociedad civil que Hegel soñaba era una sociedad civil como desarrollo del estado como gran planificador en forma de proceso de autocomprensión de ese sujeto absoluto…es decir, la irrelevancia de una sociedad civil más allá del estado. Esta fue la senda para otros pensadores estatalistas com Marx, que vio en la clase obrera el sujeto histórico que Hegel vio en el estado burocrático.
Por el contrario, la visión amplia (liberal) de sociedad civil que defiende el autor permite dejar atrás cuatro formas peligrosas de nostalgia:
1. La nostalgia respecto grupos portadores de un proyecto histórico de emancipación humana.
2. La nostalgia de apelar a una coordinación central de la vida social
3. La nostalgia de un consenso moral sustantivo
4. La resignación a una sociedad civil residual…que es a lo que podría llevar visiones muy restrictivas de la sociedad civil como la de Haberlas, según el cual éste se circunscribe a la "esfera pública", en contraposición a unas malévolas fuerzas del poder integradas por estado y sistema económico. Habermas contrapone un supuesto "mundo de la vida" con el "sistema" (económico-político), haciendo de uno pura creatividad y del otro pura reificación sin posibilidad de intervención y reforma; frentes al sistema burocrático estaría el mundo de la vida o sociedad civil, constituido por asociaciones voluntarias (¡incluidos los partidos políticos y los sindicatos!) que entiende como diques respecto al sistema. Sin embargo, ni el "sistema" es tan reificado como pretende -el sistema de mercado es sumamente flexible y cambiante-, ni el tercer sector es tan "inocente" como imagina.
Las visiones estatalistas que promueven esas cuatro nostalgias han crecido entre la intelligentzia occidental, una intelectualidad que ha vivido a salvo de los avatares de la vida refugiándose en instituciones estáticas, como la universidad, los sindicatos o los partidos políticos…por lo cual han podido mantener un rechazo total a la economía de mercado sin costes para su vida personal…haciendo de su vivencia propia un modelo para la sociedad. Eso llevó a algunos a una difícil convivencia entre convicciones y intereses, pues viviendo en sociedades capitalistas gozaban de los privilegios de las mismas, pero defendiendo su supresión.
Cap2: La esfera pública y una sociedad civil europea
En las sociedades civiles cuyo soporte comunitario son naciones homogéneas pueden darse ciertos problemas cuando se introducen elementos de diversidad. En esos casos, la esfera pública es crucial. Un caso claro es de la construcción europea…una construcción política que no parece cuajar en una esfera pública europea. Ello se debe a tres dificultades: el foco de atención de la ciudadanía son los problemas internos, el discurso de los agentes políticos preeuropeo no es coherente con su política real y, por último, la memoria histórica de los países que dificulta esta esfera común.
Pero, antes de ello, se debe analizar la relación entre sociedad civil y esfera pública. Para el autor, esfera pública es aquel espacio donde los agentes autónomos intercambian recursos, identidades sociales y argumentos y coordinan sus actividades, según ciertas reglas. A partir de esta definición, cabe, primero, recordar las definiciones históricas de sociedad civil: primero la del autor recogida de los filósofos escoceses, la sociedad civil como un conjunto de instituciones sociales, económicas y políticas; después los que creen que está conformada por todos esos elementos, excepto el gubernamental, también los que creen en su sentido más restringido y que excluyen también a la economía (Habermas). Para los generalistas (como el autor) las tensiones entre los componentes del sistema social no son contradicciones a resolverse (Marx), sino problemas y tensiones de orden práctico inevitables en sistemas complejos que deben ir acomodándose mediante la negociación. Los minimalistas de tradición marxista identifican sociedad civil y esfera pública en contraposición con el sistema político y económico…rimero pensando que en él estaba el germen de la transformación del sistema (marxismo revolucionario) para posteriormente, conformarse con que sea un mero dique de contención (Habermas).
El autor critica la aproximación de los minimalistas, primero, porque el debate de la esfera pública siempre ha estado muy relacionado con la economía y sobre el papel de la autoridad pública; es más, el surgimiento de las sociedades civiles tiene mucho que ver con el debate sobre el papel de la política en la sociedad. Segundo, porque el desarrollo de la esfera pública depende de un soporto comunitario preciso y, tercero, que su desarrollo depende de la adopción por parte de los ciudadanos de ciertos hábitos que dependen de su participación en los mercados y la vida política. En resumen, es imposible crear dos ámbitos cerrados y estancos, entre "sistema" y esfera pública.
A partir de este paseo teórico vuelve a la discusión europea para constatar esa falta de espacio público, absolutamente indispensable para acompañar a la existente autoridad pública europea. Todo ello lleva a que la evolución europeísta lleva más a una construcción civil europea (en el sentido de equilibrio de poderes…entre naciones) que a la construcción de un estado europeo. La dificultad más obvia para desarrolla la esfera pública es la lengua. El cosmopolitismo se podrá desarrollar en las grandes ciudades, pero, a diferencia que en EE.UU, aquí las comunidades culturales-lingüísticas no están distribuidas, sino que son muy estáticas. Ello hace que los europeos tengan muy difícil encontrar "narrativas y mitos implícitos" entre esas comunidades lingüísticas. Además está la historia entre esas comunidades, donde las victorias de unos han sido las derrotas de otros. La historia más reciente tampoco ayuda, la vivencia del totalitarismo lleva a que para muchos Europa sea sólo una forma de huir de sus propios fantasmas, lo que no ayuda a crear una esfera pública de hombres libres.
Cap3: Los límites de la conversación cívica
Una sociedad civil "se caracteriza porque su entramado institucional aumenta los grados de libertad de los agentes" (104), y su mantenimiento depende más de la voluntad de los agentes sociales que de la inercia de las instituciones, razón por la cual es imprescindible la esfera pública como "conversación continua sobre los cursos alternativos de acción. Por ello, los pensadores de la sociedad civil del XVIII apelaban a una comunidad de hombres libres, que combinaban amor propio y altruismo que se manifestaba en un espíritu cívico. Por ello se puede decir que el pensamiento liberal clásico no fue individualista, en el sentido de desinterés de lo público…aunque siempre para mantener las libertades individuales. Las decisiones morales, en la sociedad civil liberal, son, en última instancia, decisiones de los individuos: "la salvaguarda y el crecimiento de la autonomía moral del individuo es el valor central de la sociedad civil" (113). Otra máxima de una institución liberal: "el mínimo estado es, por tanto, relativo: mayor o menor, según la convicción o el consenso de cada momento. Ahora bien, mayor o menor, ese mínimo estatal no puede llegar tan lejos para alterar el núcleo de la sociedad civil: la esfera de las actividades bajo el control de los individuos" (113). La sociedad civil debe ser un espacio para la abundancia y sólo someterse al consenso de las mayorías lo mínimo posible. Acepta el autor que debe darse una distinción entre esferas público y privadas y la preeminencia de estas últimas. El límite en el alcance de las decisiones colectivas está en la salvaguarda de las libertades individuales. Por ello, mientras que los individuos no están obligados de "transparencia informativa" sobre sus asuntos sí lo está el estado: publicidad de la público y opacidad de lo privado; aunque esto también tiene sus límites: las sociedades civiles deben defenderse de las sociedades inciviles o de los tribalismos.
Nada que ver con la concepción que erige grandes sujetos históricos colectivos de la tradición hegeliana. Por el contrario, la tradición liberal confía en el debate de los agentes en la esfera pública para resolver las contradicciones y los conflictos que se generan. La esfera pública es el lugar de la pluralidad, donde diferentes visiones se enfrentan y compiten por ser mayoritarias que, a la vez, genera un orden social más enriquecedor sin la necesidad de una coordinación central que comportaría un debate más anquilosado y muerto.
Esta esfera pública liberal debe ajustarse a ciertas reglas y condiciones: por una parte, hay que armonizar la transparencia en los asuntos públicos y el respeto al área de privacidad de los individuos. Por otra parte, debe regirse por mecanismos de prueba y error, de aprendizaje, en suma. Para ello se precisa determinadas disposiciones personales: respeto a la verdad, argumento racional, autonomía moral del individuo, etc.
Un problema para el desarrollo de la sociedad civil es el enquistamiento en posiciones de izquierda y derecha de la sociedad. Enquistamiento en tanto las organizaciones de ambas posiciones sean tan fuertes como para crear sus propias redes clientelistas que maten la autonomía moral del individuo, también para que la simplificación de la realidad que significa las ideologías tenga la misma función.
Por el contrario, las elites (económicas, académicas y políticas) pueden desempeñar una función en la educación cívica de los ciudadanos: mediante su ejemplo. Por el contrario, esa función pedagógica puede encontrarse con los siguientes problemas: desequilibrio entre egoísmo y civismo (sin que la retórica compensatoria de solidaridad social no acabe en populismo), el abuso de la autoridad de las elites cuando la sociedad civil tiene poca capacidad de respuesta a ese abuso. En todo caso, el equilibrio entre elementos sociales e individuales es complicado.
Cap4: Elogio de la universidad liberal
Este capítulo es menos interesante. En el sentido de aportación a la definición de la sociedad civil, el autor, plantea que la aportación de la universidad liberal a la esfera pública es satisfacer las demandas de las fuerzas económicas, políticas y sociales; junto a la necesaria dimensión de reflexibilidad que aporta la investigación. Pero su aportación también depende de sus propias autoexigencias, por ejemplo, asegurar la preeminencia del universalismo sobre el particularismo.
Cap5: Una trayectoria y una historia local
En este capítulo se plantea si la justicia es, simplemente, una lealtad al grupo ampliada o bien algo esencialmente distinto: "¿hay que contraer el círculo por lealtad o expandirlo por justicia?" (107) o ¿se trata sólo de lealtades contraídas o ampliadas?, ¿debemos llamar justicia a la lealtad ampliada?
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