Bastiat, F. La Ley
Bastiat, F. La ley.Bastiat escribe este opúsculo para denunciar lo que él llama la perversión de la ley (y del conjunto del estado) al no servir para lo que inicialmente estaba concebida.
Existen tres facultades que preceden (y conforman) la ley: individualidad, libertad y propiedad. Éstos son los tres requisitos básicos de la vida. Toda ley se ha hecho para preservar estos tres dones "naturales". Entonces, ¿qué es la ley? "Es el derecho individual organizado colectivamente para defenderse legalmente" (2). Esto implica que todo derecho colectivo se basa (y se justifica) por la defensa de lo individual; y esa es la fuerza que pueda tener cualquier aparato coercitivo colectivo, la defensa de lo individual. Ése es su límite…y esa es la esencia de la justicia.
Si un gobierno se limitara a esa premisa sería "más sencillo, fácil de aceptar, económico, limitado, no opresivo, justo y perdurable" (3). Si no generara una superestructura (la palabra es mía) generadora de intereses propios ni sería endiosado ni sería odiado. La no intromisión del estado, del poder, en los asuntos privados sería garantía de su perdurabilidad.
Sin embargo, la ley se ha pervertido al no respetar es espacio privado de los individuos y, al excederse en sus funciones, ha actuado en oposición directa a su principio, que era la salvaguarda de esos tres principios básicos: vida, libertad y propiedad. ¿Por qué ha acabado por atacar la ley lo que prometió defender? "por la influencia de dos causas completamente diferentes: la avaricia estúpida y la filantropía falsa" (4). La avaricia estúpida consiste en la tendencia común a prosperar a cuenta de los demás, un anhelo fatal que tiene su origen en la misma naturaleza del hombre que lo lanza a satisfacer sus deseos con el menor coste posible mediante el saqueo. Eso lleva a mejorar, a ser más productivos, pero también a crear mecanismos sociales para evitar los efectos no queridos de la voluntad económica del hombre. Eso justifica la ley y su aparato coercitivo. Una vez más, la naturaleza humana y los mecanismos de distanciamiento para mejorar sus virtudes y minimizar sus defectos; una vez más el imperativo categórico: querer mejorar, pero siguiendo normas generales que gustaría de ser aplicadas a uno en cada momento. La única manera de controlar el saqueo es cuando éste es más doloroso que el trabajo (un dolor, si, pero legítimo y justificado para vivir). Y sólo es más doloroso si se aplica la fuerza coercitiva de la ley. Pero, ¿Por qué se ha pervertido? Porque los hombres que hacen las leyes las han utilizado para saquear, para su propio beneficio y los suyos.
Cuando los hombres son saqueados por quienes hacen las leyes se rebelan, y según la naturaleza de los que se rebelan el objetivo es, o bien detener el saqueo, o bien compartirlo. Bastiat parece aquí criticar el sistema democrático, cuando la llegada masiva de una clase al poder sirve para saquear a las otras clases de manera universal.
Las consecuencias de esa perversión de la ley son:
" Borrar de la conciencia la distinción entre justicia e injusticia. Las leyes no se hacen respetar cuando ley y moral van por separados. Es lo que podríamos denominar el envilecimiento de la ley (ya tenemos envilecimiento de la ley, del trabajo y de la moneda, en realidad este es su origen). Esto a la larga es fatal para la conciencia pública, porque cada vez hay menos personas dispuestas a cumplir la ley cuando ésta si se ajusta o lo moral (según la máxima del imperativo categórico).
" Como existe una conexión natural a los hombres entre lo justo y la ley, basta con convertirlo en ley para que el saqueo parezca justo a los hombres.
" Otra consecuencia es que se da una gran importancia a lo político en general…ello ha llevado a el voto universal. Es decir, la necesidad del voto universal se debería a que la política se inmiscuido en todos los ámbitos de la vida privada…ha perdido su condición más o menos técnica. En el caso de la demanda de los pobres el saqueo no es un impuesto (como pasa para que puedan saquear unos pocos) sino el derecho a los subsidios: "mientras se admita que la ley puede ser desviada de su propósito verdadero -que puede violar le propiedad en vez de protegerla- entonces todos querrán participar en confeccionar la ley, ya sea para protegerse de sí mismos contra el saqueo o para usarla para saquear" (14). Aquí ecos de la lectura de Spencer y también la respuesta a la frase progresista de por qué los liberales quieren participar en la gestión del estado cuando lo que quieren es menos estado. Bastiat pone a los Estados Unidos como ejemplo de buena marcha de la economía y del conjunto de la sociedad al ser el país donde más se mantiene la ley en su originario cometido…excepto en la esclavitud y las tarifas, dos formas de saqueo legal.
Bastiat define dos tipos de saqueo, uno legal i el otro ilegal. El ilegal (el robo) no amenaza el fundamento de la sociedad. Pero el que sí cuestiona la sociedad es el saqueo que se ha hecho legal. ¿Cómo detectar ese saqueo legal? "Mire si la ley coge de algunas personas lo que les pertenece, y se lo da a otras personas a quienes no les pertenece. Mire a ver si la ley beneficia a un ciudadano a costa de otro" (18). En otro párrafo del libro define saqueo como "cuando una parte de la riqueza se transfiere de la persona que la posee -sin su consentimiento y sin remuneración, y ya sea a la fuerza o con fraude- a cualquiera que no la posea, entonces yo digo que la propiedad ha sido violada; y que se ha cometido un acto de saqueo" (24). Si tal ley no se anula rápidamente se extenderá y se convertirá en un sistema.. y éste sistema se perpetuar bajo la coartada de los "intereses creados", que siempre intentarán defender algunos de los que se aprovechan con los mismos diciendo que son "derechos". Ese saqueo tiene muchos nombres: tarifas, subsidios, impuestos progresivos, puestos garantizados, salarios mínimos…pero todo ello tiene un nombre cuando se establece como sistema: socialismo.
Si se quiere restituir el carácter originario de la ley se debe luchar contra todo vestigio de socialismo. La ley es el instrumento para la implantación del socialismo. Para superarlo sólo hay tres posibilidades: los pocos saquean a los muchos (restringiendo el derecho al voto) todos saquean a todos (sufragio universal) o nadie saquea a nadie….que es el único realmente justo. Para seguir este camino es indispensable admitir que la ley no puede ser utilizada para organizar cualquier actividad humana. Esto recuerda a von Mises, Hayek y su crítica a la planificación social. No se puede utilizar la fuerza (la ley) contra los individuos.
Pero, ¿por qué seduce tanto el socialismo? Pues por lo que Bastiat apuntaba como la segunda causa de perversión, la falsa filantropía. No se considera suficiente con que la ley sea justa, se quiere que sea filantrópica. No se deja a cada uno la obligación (gozosa, gracias a la sensación de poder, de superación), sino que se exigen amplificar las capacidades de cada uno mediante ley. Pero un ciudadano no puede ser libre y no libre a la vez, que es lo que quiere conseguir la ley sometida al socialismo. La fraternidad no es compatible con la libertad siempre que aquella sea obligatoria por ley y no voluntaria. Lo que debe juzgarse son sus resultados, no la voluntad que anima al legislador, que puede ser sincera o no.
Proteccionismo, socialismo y comunismo - que son los sistemas del saqueo-son "básicamente la misma planta en distintas etapas de crecimiento" (25), aunque la más peligrosa, por difusa, es el socialismo, pues las otras responden claramente a la intención de apropiación de grupos bien definidos.
El socialismo sincero se pregunta porqué no utilizar la ley no sólo para organizar sino el resto de lo social para mejorarla. La respuesta es que porque no se puede utilizar la ley para organizar todo lo demás sin destruir la justicia. "Cuando la ley y la fuerza mantienen a una persona dentro de los límites de la justicia, ellas imponen nada más que una mera negativa (…) son defensivas, defienden igualmente los derechos de todos" (26). Es el concepto de libertad negativa de Berlin. Se trata de un concepto negativo absoluto, pues Bastiat defiende que, en realidad, lo natural, lo que existe por sí mismo es la injustifica y que la justicia es su ausencia gracias a la ley. Pero cuando la ley no evita, sino que obliga a actuar de una determinada manera a los ciudadanos "sustituye la voluntad del legislador por las suyas propias (…) la ley hace todo esto por ellos. La inteligencia de la gente se convierte en un sostén inútil" (27). Una vez más Spencer: cuando el legislador legisla debe tener en cuenta qué modelo de sociedad es el que quiere, no sólo los resultados concretos de esa legislación". Se trata, siempre, de una violación de la libertad que, además, conlleva la pérdida de lo que en lenguaje de nuestro tiempo podríamos denominar "capital humano": "repudiamos la unidad artificial que lo único que hace es privar a las personas de responsabilidad individual. No repudiamos la unidad natural de la humanidad bajo la Providencia" (29).
El socialismo, además, confunde la distinción entre gobierno y sociedad. Bastiat no está en desacuerdo en que se hagan cosas, sino en que deba hacerlas el gobierno mediante la ley, lo que siempre exige la coacción respecto a los individuos. La influencia del socialismo en su creencia en esa superstición según la ley puede conseguirlo todo Bastiat la encuentra en los escritores que "miran a las personas de la misma manera que un jardinero mira a sus árboles" (31). Aquí parece que está aludiendo a lo que podríamos decir la teoría de la alienación marxista…y la misión redentora del filósofo. Recordemos: hasta ahora el filósofo ha observado la realidad, es hora de cambiarla. Bastante prepotencia. La denuncia de la ingeniería social que posteriormente retomarían Hayek o Mises: "los socialistas consideran que la gente es materia prima, sujetos a ser moldeados en combinaciones sociales" (32), los socialistas -apunta- quieren hacer el papel de Dios…aunque ello signifique sacrificar al hombre real en pos del ideal humano. En esta creencia han depositado una esperanza formidable en la capacidad de la ley, en la responsabilidad del legislador como salvador de la humanidad. Ello lleva, necesariamente, al despotismo, pues enfrentarse al poder significa enfrentarse a la posibilidad de un mundo mejor. Esa visión de que la prosperidad es reflejo del buen gobierno de los hombres, y no de su capacidad, es fruto de los filósofos clásicos (incluido Montesquieu y, por supuesto Rousseau). Además, si esto ha sido así en algunas sociedades antiguas no es un modelo para copiar.
Aquí introduce Bastiat su definición de la libertad: "¿la libertad no es la libertad de cada persona para usar sus facultades plenamente, mientras no le haga daño a otras personas? (…) ¿la libertad no es restringir la ley sólo a su esfera racional de organizar los derechos individuales a la defensa legal propia; de castigar la injusticia?" (49). Frente a la libertad, los pensadores socialistas creen en una tiranía…filantrópica. No hay buenos sistemas que fallan por malas personas. El buen sistema es el que responde cuando los hombres fallan; todo sistema que falle cuando fallan las personas es un mal sistema. Bastiat hace un repaso a los pensadores del Terror de la Revolución Francesa (Robespierre, Saint-Simon, Blanc, etc) y en todos ellos detecta esta visión de la humanidad como un ser pasivo y que necesita del Gran Hombre (el filósofo) que usa el poder de la ley para impulsar al pueblo…para lo cual el estado debe quitar la libertad a las personas, ya que éstas, libremente dirigidas, sólo pueden ir hacia la degradación. Pero Bastiat se pregunta porqué si la gente libremente sólo se degradaría, ¿cómo es posible que esa tendencia no se de en el legislador salvador. Inercia total de la humanidad, omnipotencia de la ley y infalibilidad del legislador. Esa es la triple hipótesis de estos pensadores. Esa creencia de los legisladores en Francia ha llevado a un poder enorme en todos los ámbitos sociales (educación, economía, etc) del gobierno que crea unas expectativas que no puede cumplir "entonces el gobierno es responsable voluntariamente por todas las quejas de la nación. ¿es sorprendente, entonces, que cada fracaso aumente la amenaza de otra revolución en Francia?" (62). El monopolio del poder político hace que genere expectativas que no puede cumplir, lo que lleva a la inestabilidad.
Frente a todo ello, Bastiat lo único que pide no es que renuncien a sus ideas, sino que renuncien a utilizar la fuerza de la ley para llevarlas a la práctica, que renuncien a imponerlas. Las funciones del estado deben limitarse, pues las personas y la propiedad preceden a la existencia del legislador y su función es garantizarlas. Más allá, su función es proteger el libre ejercicio de los derechos individuales de la injerencia de los demás mediante la fuerza. Esto es la justicia. Ir más allá es forzar el sentido de la ley e introducir cuotas de coerción social sin saber a ciencia cierta los resultados. Un poder político limitado limitaría también la inestabilidad, pues nadie podría culparle de todos los males que necesariamente suceden al ser humano.